miércoles, 24 de octubre de 2007

Hoy son niños, ayer eran delincuentes


Así se refirió el Ministro de Justicia a la terrible tragedia ocurrida en Puerto Montt en que murieron diez muchachos en un incendio en un hogar de menores. Y es tan cierto...... ¡cuántas veces torcemos el cuello, el criterio y endurecemos la mirada antes estos chiquillos (niños aún) que piden plata, que limpian vidrios, que caminan tarde sin rumbo con alguno de sus incondicionales, nos resulta extremadamente cómodo rotularlos a todos de delincuentes, dejarlos en casas de encierro donde su juventud y sus bríos se consumen en medio de la burocracia y las rejas.

Ahora son niños, ahora que están todos muertos.
Ahora tienen un cajón blanco y la mejor de las fotos que encontraron. Antes : ....mejor váyanse a molestar a la calle cabros..., no me jodan porque no tengo más plata, ..... no me molestes, porque voy apurado. ¿Cuántos de nosotros podríamos dedicar un poco de tiempo a preguntarles el nombre y la edad? y si van al colegio?.

Conozco a muchos como ellos: el Claudio y su hermano estacionan autos afuera del Congreso en Valparaíso, son flaites-flaites, dejaron el colegio hace rato y sólo dependen de los 100 pesos por auto, siempre me dan un beso cariñoso.

Los cinco chiquillos de la Ximena viven en Montedónico y almuerzan con los curados en el comedor de La Matriz, y me muero de verguenza (de mí), cada vez que veo sus caritas vendiendo flores, afuera del bar donde yo me quejo de mi pequeña vida con mis amigos.

El Cristóbal Goitía también vivió en un CTD y nunca lo fuí a ver, a pesar que se lo prometí varias veces, a cambio él me dió las mejores entrevistas que tuve. Tengo tantas caras en mi memoria y tantas promesas que no he cumplido......

En la noche sólo con rabia y frustración, beso a mi hijo mientras duerme , seguro y confiado.

7 comentarios:

Violeta dijo...

Cristobal Goitía... lo he visto muy dopado en mi trabajo, porque la verdad, en el CTD creen no controlarlo por otras vías.
A mí este tema me toca hondo. Con la simpleza y la profundidad del vínculo se logran tantos cambios, en niños y niñas que a veces se han perdido todas las esperanzas... para mí no dejan de ser unas luces, que me enseñan a enfrentar la vida, y a quienes yo les aporto, desde mi forma d ever las cosas...
Cambié de celular...
Escríbeme un mail mejor...

rominalila@gmail.com
Besotes

Mochilero en Transito dijo...

Recuerdo que una vez trabajé con amigos un documental en la cárcel de menores de San Joaquín. Compartimos una semana con los "niños" internos y pude oler el periodo previo a la fuga, el desamor, abandono y la soledad.
Probablemente si hubiese vivido todo aquello, sería el peor de los asesinos e intentaría quemarlo todo.
Nos mirábamos a la cara con desconfianza... él temía y yo temía, pero de a poco nos fuimos conociendo. Nos sentamos a almorzar, compartimos el pan e incluso nos reímos en escasas oportunidades.
10 años después vi al mismo chico en un noticiario, sindicado como asesino, adjetivo sobre adjetivo.

Una locura.

Vemod dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vemod dijo...

Claudita, me encantó lo que escribiste, porque sintoniza completamente con lo que también pienso. Toda esta tragedia se resume hoy en sumarios administrativos, querellas sin destino, datos duros sin sangre ni historia.. el Estado confiará en la amnesia noticiosa para lavarse las manos por una responsabilidad que no cumplió: al privarlos de libertad debió proporcionar sistemas de seguridad suficientes para contener motines, intentos de fuga, sublevaciones, locuras, juegos.. porque después de todo, la acción de estos niños aún suena a juego, es lo que corresponde a sus etapas, "en eso debieran estar", se lastimó la Presidenta.
El caso Goitía, ¿para qué citar algo más ejemplicador? un niño forzado a crecer rápido por sus padres, por el Estado, por un sistema en el que no encaja.
Me gusta que tengas la sensibilidad suficiente de relativizar el valor de tus propios problemas en el contexto de otros.. eso también me ha hecho pensar en mis pequeños y pueriles infiernos.
Un beso amiga

ALEC dijo...

Ojalá los padres de esos niños-delincuentes pensaran como tú. Y ojalá el Estado estuviera realmente preocupado por resolver el problema social que se esconde detrás de la delincuencia juvenil (o, en este caso, infantil). Las culpas son aquí compartidas, pero no podemos pedirle peras al olmo: los hijos de padres delincuentes muy probablemente lo serán también; no se puede esperar otra cosa si no hay más alternativa para subsistir que el robar o delinquir. Incluso cuando la pobreza obliga a buscar medios de subsistencia como estos, tampoco podemos culparlos a ellos. A veces la moral de las familias de extrema pobreza puede resultar sorprendente, y eso no es ningún misterio para nadie.
Es un tema pendiente que tenemos como sociedad, en el que poco podemos hacer como individuos salvo dejar de elegir a las mismas autoridades que prometen y prometen lo mismo una y otra vez y cuya vocación de servicio público -el que se necesita de verdad para abordar problemas como este pero en serio- queda tan en entredicho cada vez que conocemos de coimas, sobresueldos, asesorías truchas, etc.
Nuestra responsabilidad va más bien por ese lado, con miras a dar solución de raíz a un problema cuya cara vemos a diario, tal como tú tan bien describes.

Violeta dijo...

Caudita: dos cosas
Te espero en mi cumple el ´Miércoles, habla con Manuel
Y en mi blog midestinoesresistir hablé de esto tb... me gustaría que lo leyeras... besos!
V

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Me dio una mezcla de rabia y compasión por esas almas de piedra escuchar auditores de una radio de Derecha decir "qué bueno que hayan muerto diez delincuentes" (aunque después lo maquillaban diciendo de que era una expresión del momento y no correspondía).

Muchos se escudan en no adoptar a estos menores ya crecidos pero en severo riesgo social arguyendo la frase de que no se le pueden enseñar trucos nuevos a un perro viejo. ¿Pero por qué no se hace el intento, al menos como programa piloto?

Y este no es un asunto de políticos o de qué gobierno de qué tendencia lo haría mejor; es un tema de país y, estemos o no de acuerdo con las actuales autoridades, somos todos chilenos y todos podemos hacer algo. Saludos cordiales.