martes, 30 de octubre de 2007

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A veces te veo y casi no te reconozco, cuándo creciste?. Cuándo te fuiste convirtiendo es esta jovencita de ojos tristes, devoradora de libros, poemas y películas más tristes aún. En mi ausencia seguiste recorriendo caminos sin retorno, explorando la superficie con apenas unas cuantas intuiciones. Siempre estás y no estás. Siempre te adivino palpitando en silencio en la soledad de tu mundo, e intento romper tus dominios, con situaciones ridículas que te hagan reír, con esos cafés con "nubes de leche" , o los tés con pétales de rosa del Cerro Alegre, te ríes porque me conmuevo con "Becoming Jane" la clásica peli de época que se alarga demasiado para ilustrar a Jane Austen y su renuncia total al amor. Escribes y fumas en silencio y no adivino que tanto escribes, me intriga saber que atraviesa por esa cabecilla llena de sueños extraños y de audacias que me asustan. Cómo poder guiarte en medio de las incertezas si a veces no puedo ni con las mías........

Te ríes de mis tonteras, de la danza, de mis invitaciones al teatro, te aburres también. Pero sé que en algún momento lograremos algún tipo de conección que te garantice que nunca has estado sola.



6 comentarios:

Vemod dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vemod dijo...

Es muy conmovedor y honesto lo que has escrito, Claudita. He sido testigo de tu incomprensión, tu constante estado en ascuas, tu no-sé-cómo-llegar-a-ella. Y es tan complejo. Me siento atado de manos y lengua en este caso, en que no tengo idea qué recomendar, porque sólo puedo (y apenas) hacerme cargo de mis transcursos. Pero siento, eso sí, que su etapa coincide con la búsqueda de sueños en las letras. Yo también viví eso a su edad: procuraba evadir la realidad tan prosaica y áspera, y cambiarla por relatos ensoñadores, novelas lejanas, pasiones extremas, atmósferas cautivantes. Luego, al terminar el libro o película en cuestión, qué duro se hacía volver a la realidad tan vulgarmente falta de poesía y horizontes ilimitados!!
Paciencia amiga. Hazle presente que estás, que eres, que puede pisar tranquila, que puede descansar en ti cuando vuelva de sí misma, que sus problemas son relativos, que las apreciaciones se contemplan desde las miradas propias, pero también de aleccionadoras cegueras... Su etapa es la más bella: traspasar el umbral a la vida adulta. En mi caso fue un proceso brusco, pero no por ello hermoso con la mirada desde la distancia.
En estos trances, amiga, tú también necesitas cobijo, contención, un pushing bag o una oreja. Acá estoy, ya lo sabes. Un beso, TQM

eduardo dijo...

Ante todo tranquilidad, paciencia y sobretodo honestidad. La memoria es muy frágil y cuando ganamos en años ya llevamos unos cuantos intentando hacer de nuestra vida una historia coherente que difícilmente es del todo cierta. Ellos (los adolescentes) saben esto (por mucho que finjamos), se nos ve el plumero. Así que sería bueno que ellos empiecen desde la melancolía a imaginar un mundo mejor... antes que pongan en práctica sus propias traiciones. (Como todos)

Carlos Valencia dijo...

Reconozco en tus dudas las que mi propia madre me hacía en esa época. No es fácil. Ni para ella ni para tí. No hay recetas para estas cosas, salvo la intuición.
Saludos
CV

Violeta dijo...

De una u otra forma ella intuye que estás, porque así ha sido, porque desde tu mundo te impresionas con su mundo, e ientas acceder...
Compleja tarea, no sabes cómo me reflejé en el post...
Besos
Fuerza.
¿sabes? precisamente que ella sepa que te cuesta lidiar con tus preguntas, puede acercarlas...

Valparaisina dijo...

A los precoces año de mi hijo, siento que estoy en todo su mundo y tengo la capacidad de "controrarlo" para que no le duela, para que no caiga, para que no sufra.. etc...
Sin emabrgo, siempre me he preguntado como será cuando el cierre esa puerta para hacerse cargo solo de su vida... y me cago de susto.
Racionalmente entiendo que tiene que experimentar para aprender... pero que se haga o le hagan daño me inquieta.
Complicada encrucijada esta de lidiar con adolescentes, pero como leí por ahí arriba... es mejor que sólo sepas que estás, para volver a tu cobija cuando lo crea necesario

Besos