domingo, 10 de agosto de 2008

Por un aguamarina



Qué nos une???? nada , absolutamente nada, ella me saluda cual viejas amigas y entonces recuerdo...nos une una piedra azul....!

En un viaje soñado por las tierras cariocas, mi padre ofreció regalarme una joya.... la primera de mi vida!!!!! Ante mí se desplegaron múltiples piedrecillas de colores, brillos y pulidos, esparcidas en un elegante terciopelo negro, en medio del escritorio de un joyero en Río ...... Me sentí inmediatamente atraída por la amatista: su profundo color morado, me inspiraba algo de maldad, misterio y aventura..... pero no, mi padre y mi tía solterona optaron por convencerme de las bondades de la aguamarina: celeste, pura y..... correspondiente a mi signo zodiacal.....
Así es como nos trajimos tres piedras celestes, que pronto mi padre, en esos múliples y extraños arranques creativos, diseñó y convirtió en un anillo y aros.....


La verdad es que casi nunca me los puse..... hasta que desaparecieron......... y la
principal sospechosa, según mi familia, siempre fue esa chica que, de tarde en tarde, me visitaba. Era muy humilde, pero también sentía yo, tenía mucho resentimiento. Sospecho que si ella fue quien se llevó mis aguamarinas, sólo se llevó uno de los mejores recuerdos que tengo de mi padre: su risa, su entusiasmo caprichoso y los bocetos de mis "joyas", que diseñaba en el avión de regreso.

Nunca supe más de ella hasta hace poco, cuando nos topamos en una oficina pública y me saludó cordialmente, de inmediato recordé el incidente y miré en lo profundo de su pupila si algo me revelaba sobre aquel capítulo..... pero nada......sólo me liga a ella ese brillo insolente de una piedra de tenue color.....

4 comentarios:

Carlos Valencia dijo...

Recuerdo haber visitado tiendas de piedras preciosas de Río, mucho menos interesado que mi hermana y mi madre, aunque reconozco que mis favoritas son las esmeraldas.
Saludos
CV

Manuel dijo...

Qué historia!! La infancia y sus recovecos incógnitos que nos estallan en la cara de pronto... el amigo invisible, el triciclo oxidado, el zapato que se convertía en auto, los libros de cartón, los botones como diamantes, los perros de ropa como pistolas, los palillos de mi madre como espadas.. todo simulando, todo apelando al escape, algo así como ahora.
Un besito amiga, qué bella historia!

gonzalo dijo...

Linda historia amiga. Invita a pensar que llevas joyas en el alma.

eduardo dijo...

Estoy de acuerdo: bonita historia ligada a una piedra que no era la que debía y que al final acabo donde empezo: nunca fue "la piedra". Aun asi, yo lo hubiese resuelto de forma más prosaica y le hubiese arrojado al rostro un: DEVUELVEME LA PUTA PIEDRA, ZORRA!!!