martes, 10 de julio de 2007

Viviendo en los bordes



(Cracovia, Polonia)
Cada vez que me deleito con alguna película maravillosa me quedo en los bordes, reviso casi con obsesión lo que rodea a los protagonistas, recorro las calles que caminaron, respiro las tardes en que se mueven o se aman, me muevo entre los cachivaches de sus armarios y habitaciones y me dejo llevar por la textura de sus sábanas, sus lámparas, sus humeantes cafés. Así devoré "Antes del amanecer" y "Antes del atardecer", sobretodo el increíble departamento parisino lleno de recovecos de la chica, sus vecinos y sus comilonas vecinales.


En "La doble Vida de Verónica", me dejé llevar por la lluvia y el frío polaco de Cracovia, la humedad de las casas, la luz tenue y desolada de ciertas atmósferas. Caminé junto a tantos por París, Alemania, Italia .... , respiré la humedad del edificio herrumboso y decadente de "Fresa y Chocolate" , escuché las goteras de las cañerías y la sutil luminosidad de sus candelas, respiré el olor de La Habana en un balcón con farolitos y música.

Lo reconozco: me quedo en los bordes, me hablan a veces mucho más que las escenas mismas y sus protagonistas, me hacen caminar por esas ciudades, sus frisos, balcones y escaparates .....

6 comentarios:

BELMAR dijo...




Se alejaron delirios y pesadillas... Los últimos escalofríos huyeron al bosque en medio de la lluvia. El ser deja de saberse extranjero dentro de aquel cuerpo des-doblado y se repliega para alcanzar su fin, su ethos original, su pathos desvocado...

( Desde "Palimpsesto" )


BELMAR

Vemod dijo...

Uy, hay tantas películas que nos hablan de vidas intensas, destinos roídos por la melancolía, cuerpos nostálgicos, desencuentros, asombros.. me encanta vivir a través de la pantalla, sumergirme en rincones distantes de África, oler bosques perdidos de Alemania, ciudades de Europa Oriental y trenes con destinos inciertos en Asia, pisar las texturas de la escarcha islandesa y el verdor de Inglaterra... eso me encanta.
Un beso cinematográfico para ti

ALEC dijo...

No puedo dejar de recordar las palabras del aguafiestas de Soria (ex profesor de la U) que, enseñándonos el Lenguaje Audiovisual, nos mató a todos la ilusión al ver películas (las buenas y también las otras). Nos hizo repasar las que habían sido más importantes para cada uno... pero para un informe sobre la fotografía, movimientos de cámara, reparando en el montaje, en los errores de continuidad, etc. Y nos dijo "nunca olviden que detrás de la romántica parejita que está en pantalla hay como 10 ó 20 gallos más detrás de la cámara con cartones, focos, andamios, y todo tipo de accesorios nada de glamorosos..." Hoy se me hace difícil olvidar todo eso cuando veo alguna película. Una lata, ¿no?

smokedeyes dijo...

Mi querido Alec:

Las películas son como la vida, está en nosotros creer o no, en la fantasía que nos está brindando. Más allà de la historia que puede ser muy inverosímil, está nuestra propia disposicón a dejarnos llevar por la historia o por sus locaciones, en un rito còmplice y ciego. Es verdad que detrás de cada escena hay andamios, càmaras y empleados, pero detràs de cada escena de la vida tb hay historias no contadas, personas que quedaron atrás, objetos inútiles.

mis saludos

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

"Living In The Edge", "Postcards From The Edge"...sé que escuché esos títulos en alguna parte.

A veces son los detalles menos perceptibles los que dicen más de alguien que sus propias palabras o sus propios silencios. Disfrutas los detalles del paisaje o la arquitectura porque tienes un ambiente diseñado para eso cual es Valparaíso...bienvenido sea eso.

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Saludos cordiales.

Mochilero en Transito dijo...

Me sonó muy poético eso de "quedarse en los bordes". Una propuesta interesantes al entrar en una historia.